La Parroquia San Fulgencio de Cartagena vivió el pasado sábado 6 de septiembre una emotiva y multitudinaria Eucaristía de acción de gracias y despedida por D. Miguel Solana Gil, quien ha sido su párroco durante los últimos 21 años.
La celebración tuvo lugar en un templo repleto de feligreses, representantes de grupos parroquiales, sacerdotes concelebrantes, familiares, amigos y vecinos que quisieron acompañarlo en este momento tan significativo para la comunidad. La Eucaristía fue presidida por el propio D. Miguel, quien quiso dar gracias al Señor y a la comunidad por el camino compartido desde su llegada en septiembre de 2004.
Durante su homilía (profunda, serena y llena de emoción) D. Miguel repasó con humildad su trayectoria en la parroquia, agradeciendo a Dios por haberle permitido ser parte de una comunidad viva, comprometida y en constante crecimiento. Con palabras sinceras, recordó momentos alegres, también difíciles, y expresó su deseo de que la parroquia siga caminando unida, centrada en el Evangelio y abierta a todos.
Tras la comunión, un representante del Consejo Pastoral leyó unas palabras de despedida en nombre de toda la comunidad, destacando la huella imborrable que deja D. Miguel, «No solo en lo material, con las múltiples reformas y mejoras en el templo y espacios parroquiales, sino sobre todo en lo humano y espiritual: su apuesta por la evangelización, la oración, la formación, la caridad, la cultura cristiana y la comunión».
Se recordó también su papel en la vida cotidiana de la parroquia, su cercanía, su firmeza serena, y su entrega constante, incluso en momentos de enfermedad o incomprensión. Su presencia ha sido, sin duda, un pilar fundamental en la historia reciente de San Fulgencio. Hoy, es ya parte inseparable de su historia viva.
Al finalizar la celebración, se celebró una cena fraterna en el Club de Cabos, donde continuaron los agradecimientos, los abrazos y los recuerdos compartidos. Fue un momento de reencuentro entre generaciones y de expresión sincera de cariño por parte de todos los que han compartido camino con él.
D. Miguel Solana emprende ahora una nueva etapa en el Asilo de las Hermanitas de los Pobres de Cartagena, donde continuará sirviendo desde una misión más tranquila, acorde también a sus necesidades de salud.
La comunidad parroquial de San Fulgencio le desea lo mejor y le recuerda, una vez más:
Gracias, D. Miguel. Esta siempre será tu casa.